La Municipalidad de Concepción presentó una licitación pública por $50 millones para la realización de un catastro completo de la arbolada, en un determinado cuadrante del centro de la ciudad: Alberto Hurtado, Parque Ecuador, Roosvelt y Los Carrera.
El objetivo es tener una base de datos digital que registre qué tipo de árboles hay en la actualidad, su estado y qué consideraciones o intervenciones se deben hacer para que su crecimiento no afecte al normal desarrollo urbano.
Héctor Muñoz, alcalde de Concepción manifestó que, como municipio, quieren identificar y georreferenciar cada ejemplar, considerando además variables biométricas, fisiológicas y fitosanitarias como el estado de copa, raíces, presencia de plagas o nivel de riesgo de cada uno. Con estos datos, “podremos implementar una plataforma digital de gestión que optimice la planificación de podas, reemplazos y nuevas plantaciones, lo que no solo mejora la gestión ambiental de la ciudad, sino que también entrega más seguridad a quienes transitan por nuestras calles y espacios públicos”.
El proyecto de la plataforma digital, busca su ejecución en un plazo no mayor a cinco meses, de los cuales los primeros cuatro se destinarán a la ejecución y el último para la presentación y los detalles finales.
Reacciones
Esta iniciativa representa una evolución positiva en el control de riesgos de la ciudad.
Y es que transitar por el centro de Concepción se ha convertido en una verdadera “lucha por el metro cuadrado” entre vehículos, árboles y personas. Según un estudio de City Lab Biobío, el 58% de la geografía penquista ha sido destinada al transporte automovilístico público y particular, 18% pertenece a áreas verdes y apenas un 14% ha sido cedido al tránsito peatonal.
Teniendo en cuenta este acotado espacio disponible, la confrontación entre los árboles y la urbe ha generado de manera sistemática una serie de problemas asociados al buen estado de las calles, la estética y el desplazamiento de las personas.
Ejemplo de esto son las grietas en las aceras producto del levantamiento de raíces, ramas que tocan el tendido eléctrico, hojas que se acumulan y tapan alcantarillados, los que, por consecuencia en sus peores días terminan inundando calles en diversos sectores urbanos.
Situaciones como éstas pueden volver el hacer las compras, dirigirse al trabajo o simplemente salir a pasear en familia en algo no sólo incómodo por la ya evidente aglomeración de gente.
En las calles, transeúntes y dueños de locales comerciales han manifestado preocupación por el crecimiento de las ramas cerca de sus quioscos y tiendas. Tal es el caso de Isidora Álvarez, trabajadora en la boutique “La Coquette”, quien comentó que el árbol ubicado fuera de su local ha generado problemas con la caída de hojas, que tapan el desagüe. “Las calles se inundan y las clientas o la gente tienen que pasar por medio de la pista porque en las esquinas ya no se puede ni caminar cuando llueve”, expresó.
A lo anterior se suman los comentarios de otros comerciantes del centro que se refirieron al reciente trabajo municipal donde se podaron ramas que podían desprender y generar daños mayores. Es que en muchos casos el tendido eléctrico puede verse perjudicado por el crecimiento no controlado de las áreas verdes.
Mauricio Ponce, especialista en el manejo del riesgo del arbolado urbano, en conjunto a María Isabel Garcés, quien es miembro de la corporación “Más árboles, Menos basura”, expresaron su apoyo a esta iniciativa, que está fuertemente vinculada a los lineamientos de lo que se busca en el proyecto de ley de la popularmente llamada “Ley Arbolito”.
De hecho, esta propuesta, que data de 2018, busca dar atribuciones a la Conaf para que este organismo pueda asesorar técnicamente a municipios en la poda, tala, traslado y cuidado de árboles y plantas.
Sin embargo, no dejaron de manifestar su preocupación por la correcta ejecución del citado proyecto que impulsa la casa edilicia, argumentando que sus dudas pasan por si se contará o no con el personal idóneo para llevar a cabo esta tarea.