A dos meses del incendio forestal en la Región del Biobío, familias damnificadas de Lirquén continúan viviendo en carpas mientras levantan sus propias casas, una decisión que tomaron para salir adelante, pero que hoy los expone a las lluvias y bajas temperaturas que se comienzan a sentir en la zona.
En medio de las ayudas desplegadas tras la emergencia, varios optaron por el bolsillo electrónico para autoconstrucción en vez de viviendas de emergencia. La elección les permite proyectar una casa definitiva, pero el costo inmediato ha sido alto.
¿Cómo viven hoy los damnificados en Lirquén tras el incendio?
En sectores como Villa Miramar y Vipla, la realidad se repite. Carpas, toldos improvisados y colchones mojados marcan el día a día de familias completas que no han dejado sus terrenos para evitar perderlos.
Florinda Rubio lleva 2 meses viviendo en una carpa junto a su esposo y sus 2 hijos, y su relato refleja la crudeza del escenario. Según cuenta “llevamos dos meses en carpa. Hemos pasado todos los temporales aquí. Entonces la humedad, el resfriado, estamos todas en las mismas condiciones. Entonces de hecho no sé, lo único que pedimos es un techo mientras podamos seguir construyendo porque la construcción va lenta y se nos viene el invierno encima”.
Las lluvias han sido el golpe más duro. El agua se filtra, los colchones se empapan y aparecen hongos. El riesgo sanitario es mayor durante las jornadas más criticas. Además, Florinda indica que “por el viento parece que se iban a desarmar los toldos arriba, parece que se iban a caer. Entonces igual el agua se nos pasa, los colchones usted los ve, están todos mojados, están con hongo, Entonces toda esa humedad nos va a enfermar a todos”.
A eso se suma la falta de servicios básicos. Baños químicos, agua no potable y niños que deben ir al colegio en estas condiciones. “Ella (su hija) hoy día quiere ir a clase, es su primer día de clase. Hay que ir a clase, no tenemos como los servicios básicos porque el agua de aquí no es potable. Tenemos los baños químicos que usted ve afuera y eso serían como las condiciones, las comodidades. No tenemos nada”, comentó.
Vivir acarpados teniendo un hijo con discapacidad
En Vipla, Fernando Sánchez enfrenta una situación aún más delicada. Vive con su hijo electrodependiente en una carpa protegida por lonas. Para él, la decisión no fue realmente una opción, esto ya que las viviendas de emergencia “no cumplen con las condiciones para tener una persona con discapacidad. Y por eso yo opté a la autoconstrucción”, manifestó.
Las lluvias también lo han golpeado fuerte. “Me entró el agua por debajo de la lona, no me preparé por el tema de abajo, solamente por la lluvia. Esperemos que no siga el viento, porque el viento va a hacer tirar a la lona, pero he tratado de salir, o sea, de prepararme solo a las lluvias”, afirmó Sánchez.
El frío ya se instaló en el terreno y el barro complica todo. “Se pasa más frío ahora, empezaron los fríos, la lluvia, el barro que nos acompaña aquí el terreno. Pero Esto es algo pasajero, hay que mirarlo como pasajero, nada más que eso”.
Su mayor preocupación es “que mi hijo pueda resfriarse, porque él es de cuidados, él es una persona electrodependiente, aparte de su problema de movilidad”.
¿Qué pasa con quienes no pudieron acceder a ayuda?
Otros casos muestran trabas adicionales. Santiago Fierro, también en Vipla, quedó fuera de la vivienda de emergencia por un problema de sucesión del terreno. Según indicó, “cuando ya hicimos los trámites y todo, no se podía por el tema de la sucesión”.
Hoy construye como puede, mientras resiste en una carpa y enfrenta las consecuencias del clima. “Estoy medio resfriado, donde me mojé anoche, pero bueno. No queda otra. Es lo que hay nomás, hay que hacerlo. Y estoy construyendo mi mi pieza ahí con baño y una cocinita ahí por dentro, pero todavía me falta”, manifestó Fierro.
Un avance lento con el invierno encima
Aunque algunas estructuras ya muestran avances, los propios vecinos reconocen que los trabajos van más lento de lo esperado. La meta de tener casas listas en 2 a 3 semanas contrasta con la urgencia del clima que ya cambió. El problema no es solo reconstruir, es sobrevivir con esas condiciones mientras sus hogares vuelven a ser levantados.